SÉPTIMO SELLO

 "Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso  con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto." (Apocalipsis 8:1-5)



"se hizo silencio en el cielo como por media hora...": Después de los seis sellos y sus nefastas consecuencias para la humanidad, llega un silencio en el cielo, una media hora en la cual todo se detiene y parece que nada pasa. Muchos creerán falsamente que todo ha terminado, que lo peor ya pasó, pero se equivocan. Lo peor está por llegar. Es el silencio que antecede a la tempestad.

"Y vi a los siete ángeles que estaban en pie  ante Dios; y se les dieron siete trompetas...": El siete es el número de la plenitud y perfección de Dios. Con esto está diciendo que su ira se ha de perfeccionar y ser plena con lo que viene a continuación; que apenas está comenzando el juicio sobre las naciones. Los primeros cuatro sellos no han sido más "principio de dolores". El séptimo sello es la transición a una ira mayor simbolizada por las siete trompetas que han de emitir su sonido.

"Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono...": El incienso, su olor fragante, representa la intercesión de Jesucristo ante el Padre. Nuestro único intercesor y abogado ante Dios que pide misericordia y justicia para su pueblo, el cual, a través de sus oraciones, suplica por el perdón de sus pecados. De ahí la enorme importancia de orar sin cesar -como mandaba Pablo de Tarso- pues las oraciones de los santos son elevadas al Padre. Entendamos y aceptemos que la única manera de llegar al Padre es a través del Hijo, y de nadie más. Dice el Salmo 141:2: "Suba mi oración delante de ti como el incienso". En el contexto de este sello, no dudo que muchos en la tierra estarán clamando por la salvación y el perdón de Dios, ya que el número de los que han de ser salvos debe ser completado. Asímismo en el cielo claman los redimidos de la tribulación por venganza, por acabar con el pecado, por detener a Satanás y porque Cristo venga pronto.

"Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.": La media hora de silencio termina aquí, con la voz de relámpago y trueno de la ira de Dios, junto con otro terremoto tan devastador como el señalado en sellos anteriores. El que sean arrojadas a la tierra indica que el Padre está de acuerdo con las oraciones de los santos y que está a punto de cumplir con ese clamor. Las trompetas están a punto de sonar.

Cristo viene ya!!!

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