PESOS Y CARGAS ESPIRITUALES
Todo peso en el espíritu no tiene otro objetivo que el de oprimir; por tanto, en general, no sirve propósito alguno y no produce fruto. Una carga del espíritu, por otra parte, es dada por Dios a su hijo con el propósito de llamarle para que trabaje, ore o predique. Es una carga con propósito, razón y provecho espiritual...
La libertad para orar nunca se pierde bajo una carga procedente de Dios; en cambio, el peso del enemigo que se impone sobre el espíritu de uno impide, de modo invariable, su libertad para orar. La carga impartida por Dios es quitada una vez hemos orado, pero la pesadumbre causada por el enemigo no puede ser quitada a menos que luchemos y resistamos en oración...
Todas las obras reales empiezan con cargas o misiones en el espíritu...
Para poder recibir cargas de Dios, nuestro espíritu debe ser mantenido continuamente libre y sin estorbos...
Con frecuencia la carga o misión en el espíritu es para que oremos. En realidad no nos es posible ir más allá de la carga. El seguir orando sin ella no produce fruto, porque la oración tendrá que proceder de nuestra mente...(331-333) W. Nee
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